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Capítulo 3

El problema de tener al mejor

Lionel Messi llegó a la Selección con una deuda que nadie sabía cuándo había contraído.

No alcanzaba con jugar bien. Tenía que ganar. Y no de cualquier manera. Debía gritar, sufrir, cantar, ordenar, conducir y demostrar que quería la camiseta exactamente como nosotros esperábamos que la quisiera.

Tenía que ser Messi con la pelota y Maradona para todo lo demás.

Lo comparamos con un recuerdo, y los recuerdos son rivales imposibles: nunca envejecen, nunca se lesionan y siempre hacen la jugada correcta.

Un equipo que no quería examinarlo.

Quería jugar con él.

El capítulo entero vive en el libro.