Versión breve
El amor según la Scaloneta — Fabian Flechas
Desde afuera puede parecer exagerado.
Un país paralizado por un partido. Familias enteras frente a una pantalla. Personas que prometen no sufrir y, diez minutos después, discuten con un árbitro que está a miles de kilómetros. Argentinos que viven en otros países acomodando el trabajo, el sueño y la vida alrededor de noventa minutos.
Cuando llega el gol, nadie dice que ganaron.
Decimos que ganamos.
No tiene demasiada lógica, pero nunca se trató de lógica.
Para nosotros, el fútbol no empieza en el estadio. Empieza en una casa. En un padre, una abuela, un hermano, una radio encendida o una camiseta heredada. Empieza cuando alguien señala un escudo y dice: estos son los nuestros.
Mucho después aparecen los jugadores, las derrotas, las copas y los héroes. Pero la pelota ya estaba ahí, mezclada con la familia, el barrio, la amistad y la memoria.
Este libro intenta entender por qué la Selección campeona despertó algo tan grande. No solamente por lo que ganó, sino por la manera en que aprendió a jugar.
Durante décadas, Argentina creyó en el héroe capaz de cargar con todos. Maradona llevó esa fantasía hasta el lugar más alto. Cuando apareció Messi, intentamos repetirla. Le pedimos que fuera el mejor jugador del mundo, que fuera líder, que gritara, que demostrara, que ganara y que nos salvara.
La Scaloneta cambió la pregunta.
En vez de preguntarse cómo podía Messi cargar con todos, construyó un equipo dispuesto a cargar con él.
Uno corría. Otro marcaba. Otro atajaba. Otro hablaba. Otro esperaba. Otro hacía reír. Cada uno encontró su lugar.
Entonces el mejor dejó de cargar y volvió a jugar.
De eso trata esta historia.
Del fútbol, sí.
Pero sobre todo de una forma argentina de amar.